Meditación sobre el Tarot a través de los siglos

Meditación sobre el Tarot a través de los siglos
© Antonia Glaskoval / CC-BY-SA-3.0
Se dice con razón que el Tarot es una de las principales ayudas en la transmutación espiritual, ya que la serie de Claves del Tarot es en realidad un registro completo, en el idioma del simbolismo pictórico, de los secretos internos de los antiguos.

El Tarot tiene dos propósitos principales: preservar y transmitir estas enseñanzas esotéricas, y servir como un instrumento que le permita despertar sus poderes mentales hasta las máximas actividades y eficiencias, sana y seguramente. Quién es amo de su mente lo es también de su vida, y como instrumento de entrenamiento mental el Tarot está diseñado de acuerdo a leyes básicas de la psicología humana. Originalmente fue ideado como un medio de comunicar, por medio de símbolos, principios universales referentes a la estructura del hombre y a su lugar y propósito en el cosmos.

Los símbolos son el lenguaje de la subconsciencia por medio del cual los sabios comunican sus ideas a todos los individuos, sin importar su lengua nativa. No importa cuál sea su situación presente, ni su historia pasada; si su aspiración es sincera el uso correcto del Tarot puede mejorar y cambiar su vida.

Para que no se malinterprete el “uso correcto” del Tarot, no se hace referencia a su uso para echar las cartas o para adivinación. Su uso correcto es su aplicación en el estudio de la naturaleza humana, la meditación y en desarrollo de la imaginación creativa, que es para lo que fue creado.

El Tarot verdadero es un simbolismo: habla un idioma surgido de la mente colectiva de la humanidad. Comprendiendo el significado íntimo de los símbolos, sus cartas confieren en el plano superior poderes místicos y sabiduría esotérica. Y aunque hay teorías diversas sobre el Tarot y múltiples versiones de sus cartas, ninguna puede pretender ser la definitiva, ni contribuir de alguna manera a explicarlas. En su apariencia física, es una baraja de cartas. Por muchos siglos ha estado circulando por los países de Europa y en muchos de ellos es ahora usado como un juego. Los orígenes del Tarot están tan velados por las brumas del tiempo que es natural y lógico que hayan surgido mitos y leyendas, sobre todo en torno a los Arcanos Mayores.

Algunos creen que los Arcanos Menores tienen un origen más antiguo que los Mayores, y a pesar de cierta creencia en la existencia separada en el tiempo de los mismos, las investigaciones realizadas revelan que existe una correspondencia inequívoca con los diez Sephiroth y los Senderos del Qabalístico Arbol de la Vida en ambos casos. La superstición, el desbordamiento de la fantasía y la especulación han aportado sus valores y tipos a la rica y colorida tradición del Tarot, acrecentando y profundizando más su aura de magia y su halo de misterio. Se han desarrollado cultos múltiples en torno a una u otra teoría histórica, y a veces sus entusiastas seguidores los han proclamado como la “única verdad”. Pero los investigadores mejor informados no pierden cierto margen de flexibilidad – y hasta de escepticismo – y se abstienen de sentar afirmaciones irrefutables.

De acuerdo con la tradición oculta, el Tarot fue inventado por un grupo de sabios que acostumbraban reunirse en la ciudad de Fez (Marruecos). Después de la destrucción de la Gran Biblioteca de Alejandria (Egipto), Fez llegó a ser un importante centro de conocimiento. Había allí una Universidad que atraía a estudiantes de todas partes del mundo. A esta antigua capital de la cultura vinieron ciertos miembros de una hermandad de hombres iluminados. Como necesitaban un lenguaje común – porque eran múltiples los idiomas que hablaban -, se esforzaron por inventar un método de comunicación.

Con este fin, confeccionaron un libro de imágenes en el que abundaban los símbolos místicos, cuyas combinaciones dependieran de las armonías ocultas de los números. La clave para descifrar el significado de los mismos fue transmitida verbalmente de iniciados a iniciados. Posteriormente, para conservar el secreto de sus mensajes dichos símbolos fueron reproducidos en cartas al parecer inofensivas, que hombres más frívolos, incapaces de descubrir su genuino significados, empleaban para sus juegos de azar, o quizá fue un adepto chino quien sugirió la idea, porque los chinos tienen un proverbio: “Una pintura vale por diez mil palabras”, y la escritura china está formada de pinturas convencionales. Estas figuras expresan ideas en vez de palabras.

En 1240, el Sínodo de Worcester prohíbe el juego del Rey y la Reina. Según Oswald Wirth, por esa época Ramón Lull habría conocido los 22 arcanos. En 1332, Alfonso XI de Castilla, “El Justiciero”, recomienda a sus caballeros que se abstengan de los juegos de cartas. De 1310 a 1377, hay en Alemania varias referencias a los naipes, propagados por los soldados de Enrique VII de Luxemburgo. En 1377, el padre Johannes, un sacerdote alemán de cuya identidad solo se conserva la firma, en un informe redactado en latín (colección del British Museum), aseguraba que “un cierto juego, llamado de los naipes, ha aparecido entre nosotros este año. Pero ¿cuándo, por quién y en qué lugar ha sido ingeniado este juego? Esto es algo que ignoro totalmente…”.

En 1381, en una minuta del notario Laurent Aycardi, fechada en Marsella el 30 de agosto de ese año, da cuenta de la existencia de un juego de naipes entre los bienes de la herencia dejada por uno de sus clientes. La referencia en el inventario, al lado de muebles, joyas y otros bienes, puede dar idea del alto valor que tenían por entonces estas colecciones iluminadas, hechas a mano y en tirada singular.

Este extraño paquete de cartas no tiene historia “esotérica” antes del siglo XIV. Los más antiguos ejemplares de dibujos del Tarot, preservados en los museos, fueron probablemente pintados hacia el año 1390. La tradición oculta, no obstante, coloca la fecha de su invención hacia el año 1200.

Jacques Gringonneur, astrólogo y cabalista del siglo XIV, inventó según se dice, barajas para jugar, destinadas a la diversión de Carlos VI de Francia cuando éste curiosamente perdió la razón (1392). Hay ciertas dudas que se tratase de barajas completas del Tarot, pero cabe sospechar que pudieran haber sido perfectamente parte de una baraja con símbolos astrológicos y cabalísticos.

En el museo Correr de Venecia hay algunas cartas que pueden fecharse alrededor de 1445. El Tarot más temprano existente es el Visconti-Sforza (Milán, 1450), el cual fue realizado y pintado a mano para Francesco I Sforza, primer duque de Milán de este apellido. Existen versiones incompletas de la baraja y la más grande contiene 74 cartas. Ni las cartas de triunfo ni las de figuras contienen números o títulos.

En 1546, Guillaume Postel (1510-1581) realizó dos extensos viajes por Oriente, que en opinión Oswald Wirth “le aportaron una suerte de ciencia universal”, publica “clavis absonditorum” en donde establece la relación entre TARO, ROTA o ATOR, con las cuatro letras del Tetragrámaton o nombre de Dios, IHVH. Es acaso la más antigua referencia al simbolismo al simbolismo elíptico del Tarot, y sin duda el primer intento de una explicación esotérica de su nombre.

En 1590, el italiano Garzoni, escribe una minuciosa descripción del Tarot que responde enteramente al conocido Tarot de Marsella. Antes de 1750, la mayoría de las barajas del Tarot conocidas, si no todas, portaban marcas italianas. Ésto, al parecer, sugiere un origen italiano o al menos europeo. Los nombres franceses con marcas italianas vinieron después. Sin embargo, debieron de existir docenas en Marsella mucho antes de 1700. Si se busca en los libros más antiguos se encuentra que los juegos de cartas son mencionados ya en 1337 en los estatutos de la “Abadía de San Victor de Marsella”. Los maestros carteros de Marsella existían mucho antes de la autorización del rey en 1631. Los tarots más antiguos de Marsella han desaparecido a causa de la enojosa costumbre de la época de reciclar las cartas para convertirlas en tarjetas de presentación.

Las dos escuelas (italiana y francesa) no tienen nada que ver. La escuela italiana no transmite más que un mensaje simplificado al extremo, mientras que la escuela de Marsella incorpora todas las ciencias ocultas de Occidente y, a veces, incluso de Oriente. Esto no prueba en absoluto que no hayan existido en Italia Tarots mucho más complejos que los que han llegado hasta nosotros. Esto lleva a pensar que debió existir una tradición muy anterior a los escuelas en la cual ellas se habrían inspirado.

El sabio sacerdote y cabalista, Jacques Gaffarel, (1601-1681) uno de los magos de corte del cardenal Richelieu y consejero de Luis XIII, habría probado que “los antiguos sacerdotes de Israel, leían las respuestas de la Providencia en los oráculos del Tarot, al que llamaban Théraph”. Cuando la destrucción del segundo Templo de Jerusalem, en el año 70 d.c., el recuerdo de los théraphims originales acompañó al pueblo de Israel en su destierro, y su simbolismo, más no sus formas, se transmitió por tradición oral durante siglos. Los cabalistas españoles podrían haber reconstruido las tabletas, en un momento que podría ubicarse alrededor del siglo XIII.

Es evidente que el simbolismo de los arcanos se relaciona con grafismos primitivos y recurrentes, y es gracias al genio colectivo de los imagineros medievales quienes dotaron de la bella forma que conocemos a un conjunto simbólico disperso, al que los siglos, el conocimiento iniciático de las corporaciones, la casualidad y el trabajo de reconstrucción de los eruditos de los últimos doscientos años, acabó por convertir en lo que conocemos hoy. Puede sorprender a algunos que han oído decir que el Tarot es un antiguo libro Egipcio. Se les puede decir que el asunto del origen egipcio del Tarot ha sido cuidadosamente criticado por Arthur E. Waite en su libro ‘Clave pictórica del Tarot’.

En 1781, Waite señala que tal noción tiene raíces en afirmaciones hechas por Court de Gèbelín (1725-1784), un lingüista, clérigo, ocultista y masón originario del Languedoc (Francia), quien escribió acerca de asuntos Egipcios en 1782, cuando no existía la ciencia de la Egiptología. Este autor creía que el lugar del nacimiento de las cartas había sido el antiguo Egipto, donde eran utilizadas como herramientas de Iniciación en el sacerdocio. El redescubrimiento de Gèbelin tuvo lugar precisamente cuando la gente se interesaba por la doctrina de los Rosacruces, la Masonería, la Qabalah y la Astrología, y en las doctrinas esotéricas post-blavatskianas es común que se relacione a la cultura egipcia con la Atlántida, afirmando que los fundadores de la gran civilización de los faraones fueron algunos miembros de Poseidonis que sobrevivieron a la catástrofe que hundió al viejo continente atlante. Teniendo en cuenta esto, la Hipótesis de la Atlántida no niega que el Tarot se haya conservado gracias a los egipcios.

La ‘Baraja de Marsella’, reproducida por primera vez en 1760 por Nicolás Conver, es hoy utilizada a menudo como la fuente más pura, pues sus dibujos y diseños han experimentado menos adulteraciones y modificaciones en el curso del tiempo, está tomada de las cartas reproducidas en el libro de Gèbelin, Le Monde Primitif (‘El Mundo Primitivo’). Gèbelin estaba convencido de que los símbolos del Tarot se difundieron por toda Europa a partir de las tribus nómadas de los cíngaros o gitanos.

En 1770, diez años más tarde, un continuador de Gèbelin, un matemático y estudiante de magia egipcia, astrología, alquimia y adivinación francés, llamado Jean-Baptiste Alliette conocido como: Etteilla (1738-1791), emprendió la restauración a su forma original de la versión que Gèbelin hacía del Tarot. Por propia iniciativa introdujo algunos cambios sumamente heterodoxos, que después los expertos descartaron. De todos modos, Etteila fue el primero que sugirió la posibilidad de una relación entre el Tarot, la Astrología y la Qabalah.

A estas corrientes sobre el Tarot siguieron otras que simplemente elaboraron sus aseveraciones a partir de los dos personajes mencionados. Entre estos últimos se cuenta a Eliphas Lévi (1810-1875), éste, que fuera sacerdote católico y famoso ocultista francés, influyó en los movimientos ocultistas del siglo XIX en personas como H.P. Blavatsky y la Dra. Anna Kingsford (de la Sociedad Teosófica) y sus doctrinas son utilizadas por la Masonería del Rito Escocés en los Estados Unidos, ya que ‘Moral y Dogma del Rito Escocés’ del general Albert Pike repite página tras página el libro de Eliphas Lévi ‘Dogma y Ritual de la Alta Magia’; ciertamente estaba mejor informado pero perpetuó el mito para cubrir su indudable conocimiento de la verdadera historia del Tarot.

Eliphas Lévi consideró que las cartas del Tarot eran un alfabeto sagrado y oculto, común a los pueblos antiguos. El establece o descubre la relación entre las 22 cartas de los Arcanos Mayores con las 22 letras del alfabeto hebreo. Él colocó la clave 0, “El Loco”, entre las claves 20 y 21, y desde entonces muchos ocultistas han seguido ese orden.

Eliphas Lèvi, decía que: “El Tarot es un libro que resume todas las ciencias, mientras sus infinitas combinaciones pueden solucionar todos los problemas; un libro que habla evocando el pensamiento; el inspirador y controlador de todas las concepciones posibles; la pieza maestra, quizá de la mente humana e indudablemente una de las cosas más perfectas que la antigüedad nos ha legado”.

Marie Anne Adelaide Lenormand vivió en el siglo XIX y se cree que ha leído las cartas para Napoleón. Las Cartas de Adivinación Lenormand de 1840, son supuestamente una reproducción de las cartas que ella usó. Las ilustraciones son de la era napoleónica francesa, las rimas impresas en cada carta destacan más que la obra de arte.

Éstas cartas de Tarot son descripciones de ‘Los misterios de las pirámides’, siendo el libro II de la historia y la práctica de la magia, por Paul Christian (1811-1877). De hecho, la palabra Tarot nunca aparece en este texto, y las imágenes son llamados Arcanos. La edición francesa original, ‘Histoire de la magie, du monde et surnaturel de la fatalité la travers les temps et les peuples’, fue publicado en 1870.

En 1889, Gerard Encausse, (1865-1916) doctor francés, filósofo y ocultista, miembro de varias Órdenes Iniciáticas, fue otro creyente en los orígenes egipcios del Tarot, publicó el ‘El Tarot de los bohemios’ indicando la importancia de los bohemios en la transmisión de la Iniciación y el Conocimiento, utilizando los dibujos revisados de un coetáneo suyo.

Oswald Wirth, (1889) atribuyéndose las interpretaciones de Lèvi, pública uno de los mejores y más extensos tratados sobre el Tarot, así como su propio Tarot. Las obras de Gerard Encausse y Oswald Wirth tienen cierta concesión a la imaginación y creencia de los autores. El Tarot Oswald Wirth es una baraja de 78 cartas, con base en las 22 mayores creadas en 1889 por el ocultista suizo, Oswald Wirth. De igual manera, tiene una base de Marsella, con algunos cambios basados ​​en las ideas de Eliphas Levi. El arte de la carta se ilustra en colores primarios en un fondo metálico de oro.

La Orden Hermética de la Golden Dawn (Aurora Dorada), fundada en Inglaterra en 1887, y con gran influencia en el devenir de los grupos ocultistas del siglo XX, influyó notablemente en la evolución del conocimiento del Tarot a partir de miembros pertenecientes a la misma y tomó mucho interés por colocar al “El Loco” en el sitio debido de la baraja. Hay varias versiones modernas, se cree que era un mazo en blanco y negro y cada iniciado lo coloreaba según su criterio.

El tarot creado por un ocultista argentino a principios del Siglo XX. Las cartas tienen ilustraciones de aspecto tradicional egipcio con un fondo dorado central, y asociadas letras hebreas, el Árbol de la Vida, y otros símbolos esotéricos con los jeroglíficos egipcios.

Un miembro de la Aurora Dorada, Arthur Edward Waite (1857-1942), escritor y ocultista inglés, dio a luz a su libro ‘La Clave pictórica del Tarot’ en 1910. Bajo su dirección, la artista Pamela Coleman Smith, formó una baraja nueva, se la llamó baraja Rider. Arthur Edward Waite logró restaurar en gran parte los significados simbólicos originales que se habían perdido o adulterado al correr el tiempo. Así por ejemplo, las claves de la Fuerza y la Justicia, hasta entonces marcadas como las claves XI y VIII respectivamente, quedaron desde entonces como VIII y XI, ya que “La Justicia” Clave XI atribuida al signo de Libra y al sendero XXII en el Arbol de la Vida, estaba más en consonancia, al igual que “La Fuerza” Clave VIII le corresponde el signo Leo y el sendero XIX, así como la clave de “El Loco” clave 0 volvió al comienzo de la serie, relacionado con el sendero XI y la letra Aleph.

Edward Alexander Crowley (1875-1947) discutido y controvertido ocultista inglés, se hizo miembro de la Orden de la Aurora Dorada, aunque después de su separación creó su propio Orden, la Astrum Argentum (La estrella de Plata), y él al igual que Israel Regardie, quien durante algunos años fue secretario suyo, opinaban que “El Loco” debía colocarse delante de la Clave 1, basándose en que el 0 precede al número 1. La baraja de Edward Alexander Crowley está coloreada de acuerdo con los dibujos originales de Lady Frieda Harris, y las “llamadas cartas Thoth” son completamente distintas de las tradicionales.

Ernst Kurtzahn (1879 – 1939), ingeniero naval, maestro masón, escribió en 1920 el primer libro de Tarot esotérico alemán ‘Der Tarot’.

Las cartas de Tarot reproducidas con C.C. Zain (1882-1951), fundador de la Orden Church of Light, (Iglesia de la Luz), en su obra ‘El Tarot Sagrado’, son ricas en simbolismo egipcio y muy distintas de las tradicionales. En el 2009, Vicki Brewer ha publicado una actualización de ésta baraja en color llamada: ‘The Brotherhood of Light Egyptian Tarot’ de (2009).

El norteamericano Paul Foster Case (1884-1954), fue miembro de la Aurora Dorada y fundador de la Orden B.O.T.A. – Constructores del Adytum, diseñó y supervisó a la artista Jesse Parke Burns para crear el que se conoce como Tarot de B.O.T.A., escribió el libro ‘El Tarot, clave de la sabiduría de las edades’ publicado en 1947, en la que adopta algunas modificaciones de la baraja Rider-Waite, y hay estudiosos del Tarot que piensan que su baraja es semejante a la inédita de la Aurora Dorada y de acuerdo a la Tradición.

Desde 1947 hasta nuestros días se han publicados infinidad de mazos del Tarot, reproducimos a continuación los más serios e interesantes desde el punto de vista esotérico tradicional, y mazo creado por el artista surrealista Salvador Dalí. Cada uno de los Arcanos Mayores incluye información que complementa el sentido de cada Arcano: la letra hebrea que corresponde al Arcano, el número del Arcano, y el símbolo astrológico al que está referido.

Ha habido muchos escritores y psicólogos contemporáneos que se han interesado por el estudio del Tarot y se han inspirado en él. Los psicoanalistas han mirado con respeto los símbolos y su relación con las actividades subconscientes de la psique humana. Estudiosos e investigadores continúan escribiendo e investigando hoy día en este Mundo del Simbolismo tan completo.

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